La Alegría de Vivir Libremente

Debemos ser los dueños de nuestro tiempo de vida

Paco López Martín

En el artículo del mes pasado ¡¡COBARDES!!, quedó claro que el valor más preciado del que disponemos es LA VIDA. Y hoy me toca recordaros, que el bien inmaterial más importante y fundamental para todos es EL TIEMPO, sin él no existiríamos, porque cuando se nos acaba el tiempo se termina la vida.

Vivimos en una sociedad mezquina, interesada y contradictoria. Siempre que se plantea un cambio importante en las costumbres arcaicas de vida, para un beneficio de la colectividad en general, surgen las voces de protesta desde las posturas más rancias y represivas. Los que hemos tenido la oportunidad de ser testigos de los cambios de la sociedad española en los últimos 45 años, hemos visto como las personas que protestaban en contra a la hora de legalizar o legitimar situaciones necesarias para ganarle terreno a la buena convivencia; después, una vez conseguido con mucho tesón y esfuerzo, esas personas han hecho uso de esos logros para su propio beneficio o de sus familiares, como el divorcio, el aborto, etc…

Pues bien, ahora toca legalizar la eutanasia y, para las personas y colectivos contrarios a este acto, solo hay que aclararles un punto crucial, el que se legalice NO SIGNIFICA que sea obligatoria, que la elija libremente quien quiera – como las lentejas- y quien no, que opte por la medicina paliativa o por nada,  en eso se basa una sociedad demócrata y libre, en que cada cual sea dueño de su destino.

¿Quién no lo sabe? La muerte siempre triunfa. Es inescrutable –que no puede ser averiguado o comprendido- estemos sanos o enfermos, pero casi nunca aparece como es: un proceso más o menos largo, silencioso, solitario, que empieza con el último soplo de aliento y termina con nuestra desintegración en la nada. Así es, qué le vamos a hacer, morir es regresar al vacío, el lugar del que venimos sin ningún recuerdo, sencillamente.

Una persona adulta y con toda su lucidez tiene derecho a disponer de las posibilidades que le da la vida, y entre ellas está la de dirigir su propia muerte; los poderes públicos tienen el deber de garantizarlo.

Vivamos la vida intensamente en paz y con alegría, vale la pena.

Nº 302 - Enero 2019

Ojo de Halcón

Ramón

Sánchez

Feria agroalimentaria

“Lo mejor del Sur”

Isidoro Villena

Como todos los años, y ya viene siendo habitual, por los primero días de Diciembre tenemos  este evento, original convocatoria a la que acuden todo tipo de vendedores y muchos más visitantes deseosos de ver las actualizaciones en productos de todo tipo, ya que desde la naranjas del Valle de Lecrín hasta las navajas de Albacete, hemos podido ver cosas muy hermosas, mieles, embutidos dulces caseros en el Stand de la lucha contra el cáncer o los riquísimos productos que nos traen de Casa Remedios.

Referente a los precios podemos decir que están muy bien para un evento de este tipo ya que se han podido comprar hasta las jáquimas que vende Frasquito o los chocolates alpujarreños.

Pero yo pienso que existe un apartado, que es el de los vinos, que más público congrega y es que como antes hemos dicho, este si que tiene un gran poder de convocatoria llegando a hacer imposible el paseo por el circuito del ferial para poder llegar hasta ellos. Yo probé los tintos y los blancos y ambos estaban muy riquísimos pero había que tener tanto cuidado como buenos estaban.

En la presentación estuvieron todos los concejales del Ayuntamiento, según se ve en la foto, eso es bueno, se va funcionando. También recojo el clamor de muchos vendedores y no es otro que en vez de tres días durara cuatro. Escrito queda. Anteriormente tuvo lugar la cata de vinos para conceder premios y ante un jurado, que estaba formado por gente muy capacitada se hizo la cata y salió el número uno, pero esto no quiere decir que los otros estaban malos. Me gustó mucho el vino blanco de mi amigo Paco.

Esperemos que cada año vengan más expositores y haya que agrandar la Carpa.

En las fotos el jurado y un están muy rico.

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Música, poder y revolución

Por José Antonio Morales

El músico paduleño Rafael Ballesteros García nos ofreció el pasado dieciséis de noviembre un concierto didáctico dedicado a uno de sus autores preferidos, por no decir el que más, Shostakovich. En esta ocasión, la banda de música estaba dirigida por Miguel Ángel Ballesteros y  formada por músicos de la Banda Maestro Falla, de la de “Los Viejos”, además de otros componentes, en su mayoría profesionales de la música, procedentes de toda la provincia.

La performance elaborada por Rafa tuvo una primera parte dedicada al análisis del mensaje de Shostakovich a través de sus obras maestras. El famoso autor trabajó para la antigua Unión Soviética como pilar ideológico a través de la fuerza de sus obras, y es para Rafa un reto, un camino en el que se encontró, “como el que encuentra el amor”, según nos indica. “Cuando eres consciente de que estás enamorado, es porque ya lo estás hasta las trancas”.

-Pregunta: ¿Se ofrecen los compositores a los poderosos o es al contrario? ¿El poder busca los mejores compositores para alienar al pueblo?

-Respuesta: (Risas) Uno se ofrece y a la vez busca, pero no generalmente por las razones estrictamente económicas, es decir, como objetos de compra/venta, que también se dan los casos. El juego de la seducción tiene que ver con algo tan sagrado como el sacramento del matrimonio. El matrimonio es sagrado por el hecho de que el hombre es un ser menesteroso, necesita de los demás. En sentido restringido, el matrimonio es el primer nudo o primera unión de la que brotará una compleja red de relaciones. Si ese nudo es exclusivamente económico, tenemos un problema: compositores al servicio del poder con la exclusiva función de alienar al pueblo, es decir, atontar a la gente.

-P.:¿Qué aspectos de la música están más vinculados con la ideología?

-R.: Ningún elemento musical, y por extensión artístico, tiene una relación directa con la ideología, sea la que sea. La música es ideológicamente neutra.

-P.: ¿Por qué relacionamos una simple melodía con esta o aquella idea o imagen?

-R.: La ideología no tiene nada que ver con algo concreto o material a lo que se le aplica o añade un significado. La ideología no está ahí para elegirla, cómo el que elige la marca de pasta de dientes en el supermercado. Más bien es un campo que permea la vida en sociedad de los grupos humanos. Si te vale la analogía, es una especie de Campo de Higgs espiritual con el que los elementos musicales interaccionan y adquieren cierta masa o sentido. Es decir, cuando un compositor crea una obra y es escuchada, los elementos de dicha obra interaccionan con el campo ideológico hegemónico del momento. Pero todos los elementos no interactúan de la misma manera. Hay elementos que sienten con más fuerza ese campo ideológico y adquieren, en términos físicos, más masa, y lo contrario para los elementos que sienten con menos intensidad ese campo. Y una vez que hay diferentes masas, comienza la atracción, se forman las galaxias, el sistema solar…

-P.: ¿Qué significa Shostakovich para la Revolución Rusa?

-R.: Nada, pero no así lo que dejó escrito con su obra.  Por otro lado, es fundamental entender que su música sonaba en los oídos de sus contemporáneos de una manera distinta a como suena en la actualidad, ya que la sociedad de aquella época tenía otra ideología a la nuestra y desde el punto de vista actual, debemos ser conscientes de que la historia no es más que un jarrón que nos ha llegado a nosotros hecho pedazos.  Lo atractivo en Shostakovich es que su obra se ha enfrentado, a la vez, a dos campos  ideológicos distintos, el de la Europa del Este y el de Occidente,  generando a la vez una serie de lecturas que la hacían muy atractiva y sugerente. Es difícil, siendo del bando que seas, no sentirte atraído por su música. Esa es la tesis fundamental de mi trabajo sobre Shostakovich.

-P.: Dicen que la música amansa a las fieras. ¿O también enfurece a los más pacíficos?

-R.: Es una expresión que escucho habitualmente. La culpa la tiene el cuento del flautista de Hamelin. (Risas) Pero… ¡No!... los sonidos no tienen ese poder mágico de embaucar a los chavales. Es una idea muy romántica. La música, en realidad, relajará o no relajará, pero no depende de ella, depende la actitud de la persona que esté escuchando. La escucha exige cierta compostura, cierto saber estar. Se le llama atención. Y sí, también puede enfurecer a los más pacíficos, en la medida en que esa memoria se convierte en dogma. Yo siempre digo: la palabra es vida, la letra mata.

-P.: Como profesor de música de instituto, habrás vivido la dificultad de captar la atención del alumnado. ¿Cómo se puede superar ese reto?

-R.: La atención es el caballo de batalla del sistema educativo. Desde el punto de vista musical, que es el ámbito que me toca, la atención se trabaja desde temprano cantando y, cuanto tiene la edad suficiente, tocando, de memoria y sin papeles. Así cuando llega la fase del aprendizaje más abstracto el chaval tiene memorizados los movimientos melódicos, las armonías, los ritmos y los timbres.  Una vez que eso está ahí, como contenido sedimentado, la atención y la concentración es mucho más fácil y fructífera.

-P.: Todo este tema que has abordado en el trabajo-concierto,  ¿forma parte de alguna manera del currículum de las enseñanzas académicas o musicales?

-R.: Claro, sin duda.  Pero el problema está en el cómo se abordan este tipo de contenidos. Necesitan de un tipo de trabajo más colaborativo. Los docentes debemos de aprender a trabajar en equipo, y no sólo lo relacionado con la toma de decisiones, sesiones de evaluación, claustros, etc… sino con lo relativo a los propios contenidos. En este sentido, haría falta una revolución…

-P.: ...¿fracasada?

-R.: Eso lo dirá la historia.

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