Arte con mayúsculas

Un relieve, alegoría de la música, de 5x1,75 metros decorará el futuro espacio Escénico de Dúrcal. Es una donación de los alumnos de Escultura de la Escuela de Arte al pueblo de Dúrcal

Francisco Terrón Ibáñez

El próximo 19 de enero a las ocho de la tarde tendrá lugar en Dúrcal la inauguración del primero de los dos murales que los alumnos de Escultura de la Escuela de Arte de Dúrcal van a aportar al Espacio Escénico de la localidad. Se trata de un relieve, Alegoría de la Música, en el que han trabajado una docena de personas durante dos años. En él, además de los alumnos de la escuela han hecho aportaciones varios profesionales de diversas materias, tanto de Dúrcal como de la Escuela de Artes y Oficios de Granada.

Realizado en barro, el mural es diseño original de Francisco Rodríguez, de cinco metros de largo por 1,75 de alto, tiene en el mercado, según los expertos, un valor cercano a los 20.000 euros, y ha sido donado por sus autores al pueblo de Dúrcal como aportación al espacio escénico municipal de la localidad, que se está terminando de construir y que se pondrá en marcha próximamente en el paraje de El Cable.

Alegoría de la Danza

En enero los alumnos de la Escuela de Arte comenzarán un segundo mural, Alegoría de la Danza, con alusiones a la música clásica, música popular andaluza y música moderna, y será de dimensiones algo mayores que el ya realizado. Para el maestro de Escultura Francisco Rodríguez, la realización de estos murales supone un salto cualitativo en cuanto que es algo distinto a lo que se había venido realizando los alumnos de Escultura, ya que hasta ahora se venía trabajando a pequeña escala y este es el primer trabajo de grandes dimensiones que realiza la Escuela de Arte.

“Esta es una donación que hacemos para las gentes de nuestro pueblo, queremos que decore este espacio escénico del que esperamos grandes aportaciones a la cultura de Dúrcal y de la comarca”, explica Francisco Rodríguez, quien añade una preocupación de muchos: el espacio escénico debería dedicarse sólo a actos culturales y evitar otra clase de eventos de tipo festivo, que deberían encontrar acomodo en otros espacios más adaptados.

Nº 290 - Enero 2019

Ojo de Halcón

Ramón

Sánchez

Desde la Casa Grande de Padul

Así fue,

así pasó

 

Eduardo

Ortega

David Ríos

Balcón

del Valle

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Gabriel Padial

 Colaborador

Pedro Medina, Presidente de la Asociación Vitivinícola Paduleña

Está muy orgulloso de ser el Presidente de la única asociación vitivinícola” granadina

Isidoro Villena

 

El Sr. Medina es jienense de nacimiento y después de muchos años trabajando por diferentes provincias andaluzas llegó a Granada y moviéndose de un lado para otro se tropezó con Padul, a través de sus vinos. Posee un cortijo aquí en el cual tiene cepas sembradas y se interesó por el tema de nuestros vinos, y que desde entonces se pasa mas horas aquí que en Granada.

Nos habla de que su interés por la crianza del vino la tiene desde muy temprana edad, ya que siendo estudiante en Córdoba tuvo la oportunidad de conocer a compañeros cuyas familias eran bodegueras y así se le presentó la oportunidad de entrar en este apasionante mundo. Se desplazaba a Montilla y allí conoció las bodegas más grandes y las más pequeñas, él preguntaba y se informaba dada su curiosidad por el tema.

Pero cuando realmente se le despierta el interés y la pasión por el vino fue cuando llegó a Padul y comienza a conocer a personas, que hoy son sus amigos, y entonces se despertó en él el llamado gusanillo que le llevó a vivir más en Padul que en Granada. Posee un Cortijo en Padul en el cual tiene sembradas cepas y suele recolectar cada año unos 250 litros de vino, se siente un enamorado del vino mosto, de su elaboración pero sobre todo de los “Caldos rosados” y aquí entre nosotros está desarrollando esas querencias y nos cuenta que ya nada de Mostos, ¡Vinos Jóvenes!.

En el año 2017 el presidente de la Asociación le ofrece incorporarse a la Junta Directiva de la Asociación y lo aceptó con algunas condiciones, según su forma de pensar y, con el conocimiento de lo que es la asociación, pasado y presente. Pasado algún tiempo decidió presentarse para ser presidente de la junta directiva de la asociación, sencillamente porque tenía y tiene otras formas de ver y de pensar ¿hasta dónde se podía llevar la asociación?, y en unas elecciones democráticas las ganó con una amplia mayoría.

Después de mucho dialogar con unos y con otros socios y después de haberse informado de la historia de la asociación, se entera de que hace 20 años que existía en Padul una sola asociación y que había sido fundada por Emilio Ferrer, un gran personaje del pueblo y que en pocos años de esa asociación salen dos, hasta que hace un año consiguió la unificación.

Pedro, nuevo presidente, se había marcado una hoja de ruta y uno de sus propósitos fue el de unificar la asociación. Es curioso, todos eran socios y eran amigos y ese malestar, entre ellos, había desapareció y en su junta directiva están Toñi, hija de Emilio y Nicolás Morales y se hizo la paz con esa junta directiva.

También tiene el presidente otra idea respecto a lo que son las asociaciones sin ánimo de lucro. Piensa que hay que ir más allá de los logros y esa idea es la de darle a los socios un nivel de información más elevado. Así, comenzaron una nueva etapa, pero en 2018 había que mejorar los conocimientos con enólogos de diferentes lugares y con ellos debemos aprender. Vamos a aumentar la calidad de nuestros vinos aprendiendo de expertos informadores.

Un tercer punto es que estábamos un poco estancados en el tiempo y había que progresar y para progresar hay que cambiar algunas cosas y nunca nos deben de dar miedo, cambiar para mejorar, eso es progresar, lo bueno se respeta y lo demás mejorarlo. También este año estrenamos Stand para lo cual se ha hecho una inversión importante y este cambio viene apoyado por mucha gente porque esa es nuestra imagen, la imagen que damos de Padul. Para llevar a cabo estos cambios hemos contado con el Sr. Alcalde que siempre nos escucha y está abierto a todo y por supuesto con Paco Medina lo mismo, se han volcado los dos con nosotros.. Ya y en otra ocasión, pero bien presente en la mente tenemos que acometer la mejora de nuestros caldos, aquí hay mucho campo donde trabajar e investigar y vuelvo a repetir que para ello traeremos enólogos de muy diversos lugares-provincias- y viendo como en las grandes bodegas hacen buenos vinos tenemos que aprender de ellos. El vino hace historia, Sobre detalles ya iremos viendo con el tiempo.

 Deseo decir que me siento muy feliz de ser el Presidente de la Primera asociación vitivinícola de la provincia de granada y que está en Padul.

El Sr. Presidente tiene la cabeza muy bien amueblada.

 

 

Historias de nuestro Valle

Juan Gallego Tribaldos

En 1.514, dos años antes de morir el rey Fernando “el Católico”, ya aparecieron relacionados todos los pueblos de este valle tan personal y tan hermoso bajo el nombre genérico de VALDELECRÍN. Bellos y altisonantes topónimos de rancia e inconfundible fonética: Nigüelas, Melegís, Restábal, Talará, Mondújar, Béznar, Albuñuelas, Murchas..., sierras de las Guájaras y Almijara,...

Lo dejó dicho el historiador Henríquez de Jorquera: “El origen de los pueblos del Valle es de varios tiempos y los más, de los moros”. Y para darle la razón, ahí están sus inequívocas señas de identidad: calles retorcidas, arquillos inesperados, ciegos rincones, callejas angostas, el agua murmurando por los canales, ventanucos asomados a los callejones umbríos y florecillas infantiles en macetas y tiestos inverosímiles. Yesos deliciosos y entrañables huertos frutales alimentados por las acequias que sangran la vega.

El poblamiento del Valle es muy antiguo, pero su época más brillante la vivió en la etapa, final del reino de Granada, cuando era continua la afluencia de musulmanes que huían de las tierras conquistadas por los cristianos. Son estos musulmanes quienes comenzaron darle forma a la peculiar geografía del Valle. Naranjos, limoneros y toda clase de árboles frutales, mezclados con los olivos y los almendros, diseñaron este paisaje, único e irrepetible, saturado de luz, de color y de placidez.

Cuando la sublevación de los moriscos, reinando Felipe II, en la segunda mitad del s. XVI, el Valle de Lecrín se quedó a medio camino entre los ejércitos cristianos de Granada y los insurrectos moriscos alpujarreños.

Fue en Béznar, precisamente, donde se eligió rey moro a Fernando de Antequera con el apelativo de ABEN HUMEYA.

El Valle se sublevó parcialmente y el puente de Tablate se convirtió en el bastión enseña a defender o a conquistar. Hoy aún se conmemora la defensa heroica que los mosqueteros de Béznar hicieron de la Eucaristía en una tradición que se mantiene viva no sólo en el recuerdo sino en las armas y en la indumentaria.

Tras la victoria de Felipe II, los moriscos del Valle, unos cinco mil, fueron deportados a Córdoba en primer lugar y luego, a Galicia y Extremadura, mientras que pobladores de otros lugares de Andalucía, Castilla y Galicia, sustituyeron a los expatriados. Este hecho incidió negativamente en la agricultura pues los nuevos colonos, al desconocer las técnicas moriscas, se dedicaron a otra clase de cultivos, poniendo de moda los cereales.

Durante los siglos XVII y XVIII crece la población a pesar de las crueles epidemias que asolaron nuestras tierras. La Desamortización de Mendizábal no supuso cambios significativos. En este siglo XVIII soplaron vientos adversos con la terrible epidemia de cólera que diezmó el Valle y la filoxera que arrasó los viñedos de Pinos.

 

Es hoy el Valle de Lecrín un apacible mosaico de tierras multicolores y personas afables, donde el verde brillante de los naranjos y limoneros se mezcla con el verde ceniciento de los olivos en una sinfonía espléndida que alcanza su punto culminante, en las mañanas adolescentes de Primavera, ebrias de color y de luz, de sonidos y de olores, de majestuosidad y de intimismo, de nostalgia y de vida.

El Valle es el camino natural que nos conduce a la Costa y a la Alpujarra. Una tierra de transición que comienza en el Suspiro del Moro y finaliza en el Puente de Ízbor.

Es el Valle una comarca sorprendente, de belleza serena y arrogante, donde la más desolada garganta o el barranco más árido yacen, codo a codo, con los huertos frutales, con las risas juveniles del agua por las acequias y con el aroma dulzón del azahar que todo lo impregna.

El Valle de Lecrín aparece como una simbiosis, que podría ser anárquica y es deliciosamente equilibrada, de la aspereza de las sierras cercanas y el verdor de la vega.

Son éstas las tierras de la legendaria cora del Elvira, sembradas de pueblos y de vitalidad, cerradas al mar por el monte del Cristo del Zapato, en Ízbor y Pinos, y abiertas al azul del cielo tras el pico del Caballo, el impresionante murallón bajo el que se adormece Nigüelas.

Tierras dulces y tierras duras, escenarios de amoríos, de rondallas, de cantos de ánimas, de carnavales y de monfíes, como el célebre “Nacoz de Nigüelas”, quien en la guerra de los Moriscos se comprometió, nada más y nada menos, que a reconquistar la Alhambra escalándola por las murallas.

Tierras duras de gente fuerte y sacrificada, y tierras dulces, de vinos yaguas limpias, de frutas, de gastronomía diversa, de azahar por las vegas y geranios en los balcones.

Tierras que conjugan, en plenitud armónica, el esplendor de sus campiñas y las asperezas de sus barrancos, los escopetazos de los mosqueteros de Béznar y la explosión primaveral de los encuentros de Polifonía de Nigüelas.

Tierras de Mondújar, en cuyo castillo se amaron Zoraya y Muley Hacem, bajo el Monte de la Luz y tierras de suntuosas casas coloniales que los indígenas enriquecidos erigían al volver de las Américas.

Hermoso Valle de Lecrín, eternamente adormecido a los pies de Sierra Nevada, anclado a medio camino entre la Alhambra, la nieve y el mar, entre moros y cristianos, entre las escopetas y las canciones, entre el vendaval y la brisa, entre las águilas y las palomas, entre la luz y la penumbra, entre la manzanilla serrana y las cerezas, entre el tomillo, la sahareña, las amapolas y el azahar.

EL HUMOR DE ERNESTO

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