Así fue, así pasó

Desde la Casa Grande del Padul por Isidoro

Isidoro Villena

Tenemos que comenzar escribiendo de Enero, mes “muy frio y helaero” para comentar el azote diario de bajas temperaturas y en su despedida nos mojó, fue lo mejor que tuvo, estas aguas vinieron muy bien, cayeron alrededor de 45 litros entre los días de Enero y Febrero y es agua vino muy bien porque las pocas sementeras que ahora se siembran toma agua para salir con más fuerza cuando los frios desaparecen. Estábamos cortado la leña ahí por el camino del Barcaile y cuando comenzamos a degustar los bollos de aceite, los chocolates sin azúcar y con y del frio pasamos a unas nubes que se acercaban y para cuando quisimos llegar al barrio para depositar la leña en el lugar de la lumbre, ya íbamos bastante mojados. Pero yo pienso que el día de la leña, aunque esté tronando, los paduleños no nos quedamos encerrados en la casa, como las cabras, todos al monte. No faltamos a la cita y una vez cumplidos con la leña nos fuimos todos para las casas y tratar de calentarnos un rato, al brasero o a la lumbre, pero calentarnos, porque después y con más frio aun en el cuerpo...a bajar al Santo Patrón. Todos en la Ermita, muy abrigados, pero deseando que apareciera el Santo y al compás de los sones de la música de nuestra banda, la mejor del mundo “mundial”-si esto existe- entonamos al aire ese himno que todos sabemos desde muy pequeños, que tanto nos estremece que hasta a nuestros nietos/as se los metemos en la medula como parte de su bautizo paduleño.

Llegados a la Iglesia ¿dónde me meto? Toda llena de devotos paduleños deseosos de que el párroco terminara bien pronto para bailar al Santo y sentirnos satisfechos de haber cumplido con el deber que hace tantos años inculcaros nuestros padres y abuelos en nuestras mente. ¡Viva San Sebastián!.

 

Al día siguiente, 20 de Enero nos quedamos todos con los trajes encima de la cama y nosotros mirando por las ventanas. La hogueras ardieron, ¿pero cómo?, tristes, muy tristes, sin música, sin cartuchos ni balas, este acto nos lo habían cambiado por una mañana de agua que precisamente a la hora de la salida de Santo el agua arreció y participó en llevar los 40 litros recogidos hasta los 45. Deseamos que no se vuelva a repetir.

Pasados nueve días, las novenas, de nuestro patrón, también con mucho frio, poca artillería y menos gente se llevó a cabo la subida de nuestro patrón a su residencia, entre unos pocos acompañantes y los sones de los instrumentos de nuestra banda. Ahí terminó un acto que nos consoló yéndonos a las rebajas de los grandes almacenes de Granada y echando unos desayunos o almuerzos con la familia.

Es muy curioso que nuestra redacción coincidiera, un poco, con las investigaciones realizadas por nuestro historiador local D. Antonio Villena Muñoz ya que sus investigaciones a cerca de las costumbres y formas de financiación.

Finalizó Enero y llego Febrero, también con mucho frio y presentándose por primera vez las bajas temperaturas, bajo cero, nos contaban los labradores que estando el almendro en flor no hay peligro de heladas, pero en el momento que aparezca la almendra muy pequeñita y llamada “alloza” llegaba el gran peligro, heladas y almendras perdidas. Hablando de esto con los amigos se llego a la conclusión de que por la zona de la turbera hace mucho frio, pero lo peor es también la humedad ya que todo lo malo se junta. Recemos porque estas no se pierdan, los recolectores ganen y los demás podamos entrarle después al turrón y todo estando tan bueno es malo para la salud, el azúcar.

Los obras de la rambla van viento en popa, pero podían haber escogido el Verano y no, éste irregular invierno, que no deja trabajar tranquilo al personal, pero no queda la menor duda de que cuando está finalizada, todos estaremos felices.

Por otra parte están las obras de la piscina, estas están siendo como de obra nueva. El huevo, así se llama el lugar donde va el agua, se ha reducido y aparecerá con muchas y gratas sorpresas para todos. Será bastante más pequeña y menos profunda con motores y depuradoras nueva. Por si alguien había pensado que podría se cubierta que se le vaya la idea de la cabeza, para que esto fuera así deberíamos de tener en Padul 20.000 habitantes y 1.500 socios que pagaran todos los días o por meses. Ya lo saben, a bañarnos a la Alberca Palmones.

Este febrero tan irregular nos tiene “un día al sol y otro al brasero” o Cúbrete por Febrero con dos capas y un sombrero”.Al hacer referencia a las dos capas, quiere decir, con camisa, Jersey y una pelliza antigua.

 

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