Así fue, así pasó

Desde la Casa Grande del Padul por Isidoro

Isidoro Villena

Todos estábamos pendientes de los pronósticos del tiempo que tendríamos en nuestro Viernes grande, nuestra semana Santa, y llegó. El Domingo de Ramos nos lo encontramos con lluvias, viento y frio. Era por la mañana cuando hablábamos sobre la tarde y las posibilidades de que el Cielo se abriera de par en par, como si se tratara la puerta de nuestra casa y así el cielo con un esplendoroso sol que vistiera de gala a nuestro pueblo y que nuestras calles brillaran con los rayos de un generoso sol.

Que las paduleñas y paduleños saliéramos a la calle vestidos con nuestras mejores ropas para colabora a embellecer al como nuestro desfile procesional. Pensábamos que el Domingo íbamos a hermosearnos todos con el desfile de nuestra Borriquilla, pero aquí la lluvia comenzó a aparecer y sembrar el desánimos de esto sufridos cofrades que a lo largo del año se dedican por entero a programar actividades para poder recaudad todos los fondos que lleva consigo el hecho de dar los golpes de llamada a sus costaleros. No pudo ser, todos lloraban cuando el tiempo les hizo desistir, un año que ha pasado en vano y miles de ilusiones tiradas por los suelos rematadas con lágrimas. Hubo que conformarse con lo que vimos. El esfuerzo de ese grupo de paduleñ@s, camareras, monaguillos, mayordomos, costaleros, músicos y ese largo etc que podemos agregar, como nosotros, los mirones, todo se fue. Otro año será.

Pasado este día podíamos ver a los cofrades del Viernes, ese Viernes mágico que mezcla luz, color, sonido, imágenes vivas y otras en sus tronos esperando ser vestidas de belleza con esos cientos de kilos de flores y como no, con tantos deseos como kilos de flores pudieran emplearse. El tiempo, nos tragábamos todos los telediarios pendientes de qué nos iba a pasar, hasta que un Miércoles pudimos ver una poquita de luz que nos volvió a todos muy optimistas, lloverá a las cinco de la tarde pero va aparar después para que se produzca ese precioso espectáculo que es ver nuestra Procesión.

Pero el Viernes tenía dos acontecimientos, o tal vez dos procesiones, la de nuestros pequeños, que es cuidar la cantera, y que debió salir a hacer su paseo por los jardines de la estación a las doce de la mañana. Esta no se pudo lleva a cabo, el agua impuso su ley y los chavales debieron hacer su recorrido dentro de la carpa. Allí era imposible entrar para ver algo. Y pudimos ver cosas preciosas, con una implicación de los familiares como si se tratara de la procesión de la noche. Todos iban preciosos y todos llevaban su música, pero había un banda grandísima en un paso que bien podía haber sido la banda de música de cualquier paso que saliera por la noche. Si decimos que estuvieron preciosos creo que no nos equivocamos.

 

Después, el cafelillo o la cerveza y más tarde a ponernos muy guapos y guapas para la hora de presenciar el nuestro desfile procesional. El tiempo acompañó y las calles se llenaron de buenas gentes venidas de otros lugares, de El Valle, y de otros pueblos. La carretera estaba que no cabía más gente, la Fuente, La tres cruces y por supuesto que los paduleños/as que no fueran acompañando a ningún paso estábamos todos al pie de calle, bien con la familia o grupos de amigos. Fue una noche mágica, pero a eso de las nueve de la noche comenzó a levantarse un fresquito que termino siendo un frio insoportable y eso que íbamos muy bien preparados para no pasarlo. Me contaba un Soldado Romano que había lugares por los que pasaban y el frio les entraba encañonado y temblaban. Pues también llegamos a temblar los que estábamos de mirones.

Nuestra Semana Santa fue un éxito, pero hubiera sido mayor si entre las bandas de música que desfilaron por nuestras calles hubieran estado ellos. Escuchando a la gente se oía de todo aunque yo solo digo que no estaban. También hubiera sido una satisfacción tenerla aquí porque es nuestra y es la mejor y desde el Ayuntamiento se les trata muy bien y hubiera deseado también que formaran parte de nuestra Gran Parada religiosa. El próximo año nos volvemos a ver. Acompaño una foto de los pasos de los niños y los penitentes de la Oración en el Huerto de los Olivos abriendo paso de lo que fue una gran noche.

 

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