El instituto de la naturaleza

David Rios

Centro de la enseñanza, destino de las miradas fugaces y viajeras que transitan por la antigua carretera nacional a su paso por Dúrcal, la sencillez de su arquitectura no hace sino resaltar la magnificiencia del entorno. Antiguas escuelas de fachada oficializada por banderas orgullosas, de identidades que a duras penas se dejen agitar por el viento. Inútil el esfuerzo de luchar contra los elementos, mejor mecerse libremente al capricho del aire que arremolina las nubes en las cumbres del Zahor, que trae hasta aquí la espesa niebla que emana de los humedales del Padul.

Abiertas al mañana, de par en par, todas las ventanas, el murmullo sosegado del agua que discurre por la Acequia Mahina invita al reposo y al repaso.

Tal vez a unos instantes durante los que el sacrificado -y casi siempre insuficentemente valorado-, profesional de la docencia encuentre la tranquilidad y el reposo del espíritu necesarios para volver al aula con la ilusión renovada. Qué grande es , en la verdadera dimensión de su esencia, la palabra “maestro”, como modelador, obstinado escultor de sapiencias y conciencias.

Pasada la bravura inicial de las aguas, domadas ya en su ímpetu de espuma por la suaves lomas del piedemonte, buscan éstas la fértil vega de huertos y olivar sobre las que navega el blanco edificio con tres mástiles por bandera.

Quizá el alumno inquieto de siempre siga hoy, para alivio del profesor recién reposado, el ejemplo de agua y tras un comienzo del día un tanto “enérgico” busque la serenidad de la paciente silla para repasar la asignatura.

Testigo mudo de tan sublime momento será el sorprendido mochuelo. Asido al olivo apenas por su punta, se deleita contemplando semejante ejercicio de cultivo del conocimiento. No en vano, en la mitología griega, esta pequeña rapaz nocturna acompañaba a Atenea, la diosa por excelencia de la sabiduría y de las artes. Y de ahí precisamente el nombre con el que la ciencia se refiere al mochuelo europeo como especie: Athene noctua.

 

Desde su enclave privilegiado, el I.E.S. Valle de Lecrín enseña y aprende cada día

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