RUTAS DESDE EL VALLE DE LECRÍN

Cerro de la Boca de la Pescá

David Rios

Salimos desde Nigüelas con nuestro vehículo hacia la autovía A-44/E-902, con dirección a Granada/Jaén. Tras recorrer unos 24 Km de dicha autovía, la abandonamos por la salida 132 según la indicación Ronda Sur-Sierra Nevada-Alhambra. Una vez que tomamos dicha salida, nos encontramos ya en la A-395, de la que recorremos poco más de 1 km hasta llegar a la salida 2, señalada como Los Vergeles-La Zubia-Cájar-Monachil. Nos salimos de la A-395 y justo antes de llegar a la rotonda, giramos por el primer ramal a la derecha para incorporarnos a la Carretera de La Zubia, la carretera provincial GR-3211 que nos lleva a la localidad que da nombre a esta vía de comunicación. Tras cruzar dos rotondas, en unos 3 km, llegamos al núcleo urbano de La Zubia. Continuamos en línea recta por la calle Laurel de la Reina hasta llegar a una pequeña rotonda que podemos identificar por la proximidad de torre de la iglesia, donde comienza la Calle Fernando de los Ríos. El trazado en travesía de la carretera comienza a inclinarse de forma más apreciable a partir de aquí, continuando primero por la Avenida de Madrid y luego por la calle del Primero de Mayo, hacia el Centro de Salud. Nos encontramos otra rotonda de reducidas dimensiones, junto a una llamativa torreta decorada con motivos árabes, prosiguiendo nuestra ascensión, siempre en línea recta, por la Cuesta de Corvales. Hay que estar atentos llegados a este punto ya que, una vez que dejemos atrás el Centro de Salud, dos manzanas más arriba tendremos que girar a la izquierda por la denominada “Calle del Polideportivo”. Esta calle se distingue fácilmente por su anchura, con un carril para cada sentido de circulación, cruzando el Barranco de los Corvales para enseguida girar a la derecha y encarar directamente las acusadas rampas de la carretera de Cumbres Verdes, hacia las estribaciones de Sierra Nevada.

 

Tras unos 5 km de continua subida atravesando el denso pinar que tapiza el piedemonte llegamos a un rotonda, al final de la zona urbanizada de Cumbres Verdes a partir de la cual el firme deja de estar asfaltado. Mantenemos la misma dirección para seguir por la pista forestal, ahora prácticamente llaneando, para en apenas medio kilómetro dejar la izquierda el cortijo de la Fuente del Hervidero, situado en las inmediaciones del manantial que la da nombre y habilitado actualmente como merendero-restaurante. Dejada atrás la bifurcación hacia el cortijo, hemos de mantenernos muy atentos al volante por encontrarse la pista bastante deteriorada en el tramo de poco más un kilómetro que resta hasta llegar a la zona de aparcamiento del Mirador de los Alayos, también conocido como “Mirador del Canal de la Espartera” en alusión a la conducción que atraviesa, enterrada, este paraje para abastecer la central hidroeléctrica de Dílar. En este lugar, algo más abajo, se encuentra el Cortijo Sevilla, actualmente en ruinas pero localizado en un enclave muy pintoresco, especialmente en otoño.

Dejamos aquí el coche para iniciar nuestro recorrido a pie, que en unos 3 Km nos llevará a las inmediaciones de la cima del cerro de la Boca de la Pescá salvando un desnivel acumulado del orden de los 100 metros. El comienzo de la excusión es muy suave, prácticamente llano, siguiendo el trazado de una pista forestal que da acceso a unos cuantos cortijos y antiguos chalets existentes en la zona. Caminamos por la margen derecha del valle del Dílar, cuyo río discurre mucho más abajo, encajonado entre profundos tajos. En la otra orilla, justo enfrente, se elevan majestuosas las cumbres de Los Alayos.

Tras apenas esfuerzo cubrimos el primer kilómetro de la pista forestal, destacando a la izquierda la emblemática figura de piedra similar a una esfinge, cuya expresión figurada varía dependiendo de la dirección desde la que le incida la luz. Merece la pena desviarnos unos metros del itinerario para comprender la importancia que para muchos montañeros tiene este sitio.

De vuelta a la pista forestal, pronto ésta desaparece para convertirse en estrecho y serpenteante sendero. A partir de aquí, se alternan pequeñas subidas y bajadas, buscando con nuestro pasos la cabecera del barranco, muy próximos a su divisoria con el valle del Dílar. A los 400 m del hito que marca la citada esfinge, llegamos a una bifurcación del sendero. Debemos escoger el camino que parte hacia la izquierda. Comienza aquí la parte más dura, de marcada ascensión a media la ladera, en la que se acumula prácticamente la totalidad de los 100 m de desnivel descritos para esta excursión. Tras un último esfuerzo, alcanzamos el refugio-observatorio localizado en junto a la cima, en la cumbre del cerro con forma de boca de pez, “La Boca de la Pescá”.

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