Historia de la vida cotidiana del Valle XXII:

Las albercas del norte del valle

Eduardo M. Ortega

Las albercas constituían un elemento cotidiano del paisaje en las alquerías nazaríes, al igual que lo continuaron siendo cuando la población cristiana sustituyó a la islámica en el entorno rural del Reino de Granada. En ese pasado había Albercas de Padul, albercas destinadas a formar parte de diferentes sistemas hidráulicos. Tanto la alberca de Al-Ancón, como la de Palmones, la Juncal o la Balazo, constituyen una ejemplificación de una red de albercas. En Nigüelas y Dúrcal, había albercas en Pago del Río, Albercas Altas, debajo de la Puente, el Rincón, el Molino Bajo y el Molino Alto sumamos un total de veintinueve albercas. Había otra alberca en el lugar conocido como las Tapuelas, que no hemos podido ubicar. Igualmente, otras dos albercas se encontraban en La Peña, también en el río; otra en el pago del Barato y tres en el Trance Alto. Junto al molino del pan se encontraban dos más y otras tres en el barrio del Darrón. Hemos encontrado un total de 92 albercas repartidas en varios espacios de la vega. Cuatro de ellas dentro de propiedades particulares junto a las acequias. Hay otras dos junto a la acequia de Dúrcal, aunque no se especifica el pago en el que se encuentran. Cinco más están junto al Camino de Dúrcal, bien dentro de un olivar que allí se encontraba, en bancales de la Iglesia. Otras siete salpican los huertos de la alquería junto a las casas, almacenando y proporcionando agua a los cultivos propios de estas posesiones. En el Pago del Molinillo de Alvarillo aparecen otras tres albercas. En la parte alta del pueblo de Nigüelas, junto a la Almazara de las Laerillas, se encontraban catorce albercas que se nutrían de la acequia que baja en dirección a la Huerta de los Muller, Pedro Martín y el Camino de la Tinajuela, situados en la parte baja de Nigüelas. Otra más estaba junto a la era que era propiedad de Iglesia.

 

A la entrada de Cónchar, una vez pasado el Arenal, se encuentra al Pago de la Alberquillas, que recibe el nombre por la presencia de varias de estas construcciones antes de su eliminación para edificar casas y equipamientos para el pueblo. Eran utilizadas para almacenar agua procedente de la acequia y aprovecharla mejor para el riego. La alberca de la Serrezuela, que se llamaba de la Fuente del Lino, apenas se usa en la actualidad a pesar de haber estado en pleno funcionamiento hasta los años sesenta. (Datos sacados de la tesis “paisajes del norte del Valle de lecrin, desde la época nazarí a la conquista castellana” de D. Juan Félix García Pérez y cita también a la profesora de historia medieval Dª María del Carmen Trillo San José). Como podemos ver algunos de dichos parajes todavía existen y los conocemos, también había más albercas porque el uso agrícola era muy superior a la actualidad. En general las citadas albercas denotan la riqueza de nuestra Valle al estar al pie de una Sierra de donde surgen nacimientos y escorrentías de las precipitaciones en general, que en otra época pasada en general fueron muy superiores a las actuales. Se usaban fibras como el lino, y los cultivos en general eran muy parecidos a los de la actualidad. Actualmente muchas de esas albercas han sido sustituidas por construcciones de piedra o cemento a modo de estanque, o por depósitos, otras claramente han desaparecido porque la propia población en su crecimiento las ha ido ocupando. La importancia de las albercas era clave, pues antaño no había depósitos de agua potable, y el sistema de abastecimiento estaba más pensado para satisfacer las necesidades agrícolas que las de los propios habitantes en sus casas. No obstante en el Valle también hubo pozos, aljibes, atanores de barro y conducciones diversas pero eso ya forma parte de otra historia. La riqueza de la cultura de este nuestro Valle, no deja de sorprendernos, y somos simplemente viajeros en el tiempo, de su paisaje e historia, por ello debemos de comprometernos con el cuidado de este incalculable patrimonio natural y todos somos corresponsables, ante las generaciones venideras.

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