Historia de la vida cotidiana XXIV:

Leyendas y duendes del Valle de Lecrín

Eduardo M. Ortega

La controversia entre la tradición judeo cristiana y la pagana, junto a la islámica nos ponen en una encrucijada de caminos en el campo de las leyendas y duendes del Valle de Lecrín y es muy atrevido el querer contar en unas líneas algo tan extenso, pero sí al menos podemos dar un esbozo del tema. En el Valle se cuentan leyendas de bolas de fuego aparecidas en el paraje de Pozo del Herrero de las Albuñuelas y otros lugares, así como fenómenos extraños y telúricos que van aparejados al cambio de la luna a la proximidad de los terremotos. Si la tradición cristiana usa la terminología de ángel o demonio, para captar o definir determinados fenómenos como son el caso de duendes en casa encantadas, espíritus burlones o hadas, este mismo conjunto de tradiciones y de sucesos podemos describir en nuestro Valle. De hecho en la costumbre popular de nuestros pueblos, está escrito que los niños de corta edad refieren a sus padres haber visto seres feéricos, duendes, gnomos, e incluso personas que han tomado también alguna droga de carácter psicoactivo, también los han visto. Para los más estrictos de la clase médica, dirán eso son sólo “delirium tremens” y alucinaciones. Sin embargo el imaginario que arrastra sus orígenes desde la Edad Media a nuestros días, no dejado de producir recetas, o y leyendas. Ahí tenemos la noche de San Juan y sus baños y costumbres de ritos del agua, y la purga para enfermedades de la piel, y recogida de plantas aromáticas. El contacto con la naturaleza en el Valle nos ofrece una rica y extensa profusión de ritos y anécdotas. Personas que pierden cosas y luego las encuentran o no, cambiadas de sitio, ruidos en casa abandonadas etc… Arboles malditos, porque en ellos alguien se ahorcó.

La tradición de los duendes y las leyendas, con una proximidad también a prácticas de uso de plantas en algunos casos mágicas y de cierto curanderismo no es un fenómeno ajeno a nuestro Valle fértil y rico. Por desgracia en algunos casos la tradición cristiana y la inquisición se encargó de sepultar en un cierto olvido y desprecio, todo este tipo de experiencias populares. Incluso la propia inquisición en la Edad Moderna puso los cimientos para que cualquier idea judaizante o de carácter moral, fuese denunciada y llevada al olvido, de tal modo que las creencias más allá de la ortodoxia estaban prohibidas. Hoy día en medio de una sociedad secular, podemos acercarnos con mayor libertad a dichas leyendas. Pero toda leyenda no olvidemos que nace de un hecho, de un suceso, o de un acontecimiento raíz y que en algunas ocasiones es simplemente un extraño fenómeno y en otras un grave o singular suceso, que mana de una experiencia. A nivel etérico, y en los planos del aire, en cualquier lugar que ha ocurrido determinado suceso, una mente sutil puede percibir ciertas energías positivas o negativas, como es el caso de los cementerios, o de lugares donde han ocurrido muertes graves, accidentes o sucesos agradables o desagradables. Se trata de conectar como dijo el famoso siquiatra suizo Carl Gustav Jung con los símbolos humanos y sus arquetipos, cada tradición y cada religión tienen los suyos. No cabe duda que las ideas y leyendas de tales duendes, aparecidos u otras, están evocando la conciencia colectiva de dichos arquetipos expresada en estos sucesos. Sucesos que implican el reconocer o no, que más allá de la mente racional y fría del hemisferio cerebral izquierdo, hay también otra mente en expansión viva y creadora, como se le ha dado en llamar al hemisferio derecho, y de donde los artistas beben. Si alguien contempla las obras de Vicen Van Gogh, o la obra “el grito” de Edvard Munch pueden percibir, estos mismos arquetipos y paisaje que la mente desdibuja en un cerebroque ha trascendido el campo meramente realista. El surrealismo de nuestro Valle, para concluir, también es un valor a poner en boga e importancia, y es necesario para enriquecer su cultura, la incorporación de tales tradiciones y vivencias a la realidad. Sería interesante que muchas de esas historias orales fuesen recopiladas por los colegios, las escuelas de adultos y sus ayuntamientos, así podríamos reescribir esa intrahistoria del Valle desde sus mitos y sus leyendas.

 

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