Historia de la vida privada:

Los juzgados de paz del Valle y las camaras agrarias

Eduardo M. Ortega

Los juzgados del Valle, como muchos de otros pueblos, son un lugar de encuentro y desencuentro previo a acciones en la vía civil o penal de los vecinos que atraviesan un conflicto. Estos juzgados y sus jueces en especial reciben una encomiable labor de atención y cuidado a los vecinos con discrecionalidad y dedicación, y con un salario simbólico. Estos juzgados, también tienen sus historias y conflictos. Historias de herencias, particiones, conflictos con los vecinos y medianerías, que muchas veces terminan en el acuerdo y otras muchas acaban en tragedia. Historias de calle, de idas y venidas, de temores y desengaños, de ilusiones y también alguna que otra frustración. Los juzgados de paz recogen testimonios, de personas fallecidas, que han expresado su voluntad, que han testificado, y el juez de paz hace de buen hombre entre la controversia de dos vecinos y vecinas. Los medios de los juzgados a veces son escasos, pero no por ello el amor que se pone en los mismos para sacar las cosas adelante. Mirando al pasado basado en una economía rural, parecen juicios de faltas del siglo XX, por ejemplo por temas de peleas entre vecinos, e injurias.

También aparecen cuestiones relacionados con el regadío, la agricultura, sus acequias, medianerías, y acuerdos de comunidades de regantes y otros. No podemos olvidar la importancia de la caza en estos terrenos de valle y montaña, y todo lo relacionado también como no con el pastoreo, la ganadería, especialmente el ganado ovino y caprino, y en su caso los conflictos con los labradores y sus sementeras. Lejos queda de entonces la hermandad sindical de labradores y ganaderos, o las asociaciones de sindicatos agrarios, los conflictos por las subvenciones del Nitrato de Chile y otros, y la desaparición con el gobierno socialista de Felipe González de la Cámaras Oficiales Sindicales Agrarias, cuyo terreno se deslizó a oficinas como las oficinas comarcales agrarias de la Junta, a subvenciones de la Unión Europea, y a otras comarcales de programas como el PRODER y otras muchas más.

De todas maneras en una España rural donde el régimen de autarquía era la agricultura y la ganadería en una buena parte, estas cámaras junto a la propia estructura de los juzgados de paz, y el propio ayuntamiento trataban de situar un equilibrio en la convivencia local de la zona. Sin embargo las instituciones como todo cambia, y siempre hubo y ha habido una desasimiento de suprimir por tanto todas las instituciones que venían del régimen de Franco, y alumbrar nuevas luces e ideas. Lo cierto es que las instituciones locales en los pequeños municipios, junto a por ejemplo comunidades de regantes y otros, desempeñan papeles esenciales en la convivencia y la prosperidad de sus pueblos. Es verdad que hoy en día la agricultura ha tomado otros derroteros, se cultiva menos, algo de legumbres, almendras y olivo, pero también hay personas más atrevidas que plantan el cannabis sativa de manera ilegal, una planta prima hermana a nivel químico del cáñamo, y que parece ser que da en poca extensión pingües beneficios. También aquí la guardia civil y los juzgados de paz han intervenido, y han establecido criterios para ver donde está según el número la plantación de autoconsumo, y dónde el afán de lucro, que lleve a ese agricultor a la sanción, y al delito. Sea como fuere, los tiempos han cambiado una barbaridad y todo ya no es lo que era. El cambio climático también ha afectado a todo, a la manera de sembrar, de cosechar, al igual que las personas vivan más años, pueden ir al juzgado o a su ayuntamiento y plantear más conflictos y peticiones. También esas personas en general tienen más conocimientos, al igual que se han instruido un poco mejor. Lo que no es de recibo, como para algunos no puede ser de otra manera, es que se ha instaurado una cultura de vivir de la subvención y la ayuda, el subsidio, nadie está en contra de un poco de ayuda, pero a diferencia del pasado, no siempre se está incentivando con ello, el sentido del cultivo y del trabajo.

  Director: Vitaliano Fortunio  -  Tlfno. contacto y para contratar publicidad: 666 64 78 24