Cataluña:

un problema con solución

Eduardo M. Ortega

Como ciudadano de  a pie  lo primero que diré es que muchos ciudadanos estamos un poco cansados  de  que  Cataluña  ocupe  la primer a página de los periódicos.  Cataluña  y España   son  la misma  cara de un mismo problema, la forma de ver  y concebir  un modelo de  Estado. Este  modelo de  Estado  está  en parte  fracasado, porque no   ha existido la suficiente  iniciativa   para  buscar  un lugar  o  para el diálogo. Ese  diálogo debería de llevar  o haber  llevado a  un proceso  autonómico   integrador, y no a  una simple convocatoria de elecciones. Es  algo así como si alguien está enfermo con las  nuevas  elecciones  curamos  los síntomas, pero no las  causas. Las  causa  como tales  son profundas, históricas   y difíciles  de  solución.

Estimado vecino cada  día que usted  tiene  que trabajar, Cataluña no le soluciona  su problema, el problema de la política  es una cuestión que  sirve de  base a  la clase  política, a lo políticos  que  viven de ello, del mucho hablar  hacia  el infinito  y más  allá.

Otro tema  importante  es  el cumplimiento de  la Ley,  el mantenimiento del Estado de  Derecho, pero  imponer  la Ley sin diálogo, ni consenso, equivale  a  no ver  más  allá de un palmo de nuestras narices. La siguiente  cuestión es la huida de las empresas de Cataluña, si tales  empresas  son  españolas, y Cataluña es España ¿Por qué  han emigrado sus sedes? Sobre todo cuando conocen y saben que no tenían la competencia   los políticos  catalanes  para declararse  independientes, pues lo primero que hace falta  es  la soberanía, y Cataluña es  una región   y carece de soberanía, aunque tenga población y territorio.

 

De todo lo anterior se  deduce   que después de  las elecciones  vuelven las aguas  a  su cauce, pero que la causa del problema  sigue estando ahí, y sólo desde  un diálogo integrador  que conlleve a   una modificación de  su Estatuto de  Autonomía  y dentro de las  conversaciones   y el pacto Autonómico, incluido   su relación con el papel del Senado, Cataluña  pueda  recuperar  su ritmo político a la sombra del Estado , mirando  al frente  con esperanza  en el bienestar   y el progreso. Por supuesto   que en todo diálogo  las  partes  tienen  que ceder, y también es  necesaria   una altura de  miras, y un amor  a  la patria,  y a  España, ese  amor  se  entrega  y se  da  porque nace del corazón, no se  impone  por Decreto.

Por último España, y Cataluña necesitan recuperar  la ilusión y la esperanza, esa que no nace de  la confrontación, sino del buen hacer, y de  un correcto modo de pensar   y de  vivir.  Rajoy y el señor Puigdemont, puede solucionar el problema de Cataluña.

 

  Director: Vitaliano Fortunio  -  Tlfno. contacto y para contratar publicidad: 666 64 78 24