Padul, año cero:

“Aromas de Navidad”

Antonio Jose Medina

Mes de Noviembre, mes de costumbres antiguas y enraizadas, de tradiciones de tiempos de antes, mes de “otoño sin otoño”, de árboles todavía verdes y suelos terriblemente secos, de colores y colores que están tardando demás en salir porque éste “otoño sin otoño” todo está costando que llegue un poco más de la cuenta. Sólo un poco de nieve en la Sierra nos dice que hace algo de fresco en éste Noviembre tan típico y tan atípico. Bienvenidos los paseos del atardecer por la Vega que tras el cambio de hora nos obliga a salir antes de casa y por supuesto antes de que se ponga el sol tras el cerro de los molinos.

Mes de Noviembre, mes que comienza de Santos y difuntos, de iglesia y cementerio, de arreglar los camposantos, de visitarlos, de recordar a los que ya se fueron, de flores y velas encendidas, de pasear y avivar a todos los que antes nos precedieron y allí al andar los caminos de entre pinos y cipreses recuerdas y ves fotos, ves nombres, frases de emoción en las lápidas, de memoria  para todos.

Mes de Noviembre, mes de “halowen” y “black friday”, costumbres de más allá del charco y que han aterrizado en la vieja Europa con furor y arrebato. Disfraces que asustan, que hacen  sonreir , que cariturizan a unos y otros, de muertos vivientes o muertos “muertos”, de vampiros y vampiras, de cabezas cortadas y ojos colgando, ¡toma ya!, de no se sabe qué, de no se sabe cuando. Y tras sobreponerte de tanto susto lega final de mes con el  asalto de las grandes superficies en un fin de semana de “grandes saldos y rebajas”. Colas y más colas, masas de gente por doquier buscando las ansiadas gangas y comercios prestos a recibir con la caja preparada y la mejor de las sonrisas todos listos para alijerar carteras, sonrojar la tarjeta de crédito, la de uno y la de más de uno,  o empeñarse en papeles y firmas hasta el próximo “friday”.

Mes de Noviembre. Anticipo de Navidad, de aromas de Navidad. Ya los “super” llenan las estanterías de mantecados y turrones, de anisetes y mazapán. Faltan las luminarias de las calles y los villancicos, menos mal, aún es pronto, pero todo llegará. Cualquier noviembre cantaremos “Los peces en el río…” o “ya vienen los reyes..”. Poco a poco todo se andará.

Mes de Noviembre. Aromas de cocina, de carne membrillo, de caquis, de nueces y castañas, de “castañadas” en la estación cada año más y más concurridas, de guisos y más guisos, almendras y granadas, las setas que no aparecen este año, “el remojón granaíno”, las naranjas y las mandarinas del Valle, las ciruelas moradas y sobre todo de calabaza…la reina del otoño. Pastel de calabaza, calabaza frita, puré de calabaza. De primero, de segundo y de postre…ahí es nada. Calabazas pequeñas, calabazas grandes, calabazas gigantes, para todos los gustos, calabazas agujereadas con ojos  y boca… calabaza la reina del otoño.

Mes de Noviembre de 2017. Mes caluroso, de casi ninguna lluvia, de esperar y esperar para sembrar y el agua que no llega, de preparar para las habas y veremos a ver si no se juntan con los ajos de Diciembre. De suspirar aromas… aromas de Navidad.

 

Nº 277 - Diciembre 2017

Desde la Casa Grande de Padul

Así fue,

así pasó

 

Eduardo

Ortega

David Ríos

Balcón

del Valle

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CRÓNICAS BERBERISCAS DESDE ARGEL

“LA BLANCA”

Gracia andaluza en la capital argelina

Antonio Gil de Carrasco

El 12 de septiembre, tras mis vacaciones de verano y cinco años de intenso trabajo en Tokio, llegué a Argel con mi esposa, siendo Argelia el décimo país donde presto servicios a lo largo de mi trayectoria profesional que poco a poco va llegando a su fin.

Todo el mundo me decía que me había equivocado al pedir Argel después de Tokio, que el cambio sería dramático. Incluso Ramón, el hijo de mi buen amigo Ramoncito el batería de Los Diablos Negros me dijo: “¿Qué has hecho Antonio? ¿Cómo se te ha ocurrido pedir Argelia?, un amigo mío que trabajaba allí en la obra, me ha dicho que tuvo que dejarlo porque en Argelia se vivía como en la Edad Media, que la gente iba incluso con espadas por la calle....” Tengo que reconocer que por unos minutos me pregunté si no me habría equivocado, pero inmediatamente me tranquilicé y en mi interior sabía que no me equivocaba, que volvía al Mundo Árabe para cerrar el ciclo que inicié en Egipto, Siria y Líbano. En definitiva que regresaba al mundo con el que más cómodo me he sentido.

La llegada a Argel fue un poco lúgubre. En el aeropuerto me esperaba el chófer y la secretaria del Instituto Cervantes de Argel, que nos llevaron a la casa que la Embajada de España tiene reservada para el Director del Instituto Cervantes y al entrar en ella, se me cayó un poco el mundo encima, pues el edificio era similar a un cuartel de la Guardia Civil de los años 60, con guardias de seguridad que custodiaban el portón de entrada y alambradas con pinchos en los muros que la rodeaban. Además el piso sin muebles, recién pintado y manchas de pintura en suelos, cristales y rodapiés, no era el lugar acogedor con el que habíamos soñado. Sin embargo, María Ángeles enseguida se puso manos a la obra y con los cuatro muebles que nos habían dejado compañeros de la Embajada, puso el piso casi acogedor hasta la llegada de nuestros muebles.

El Instituto Cervantes es de los más antiguos de la red y está en pleno centro de la ciudad de Argel. Es un lugar muy acogedor lleno de recuerdos y con un salón de actos/auditorio ubicado en lo que fue una antigua capilla de la Obra Pía que lo hacen realmente interesante y emblemático, sobre todo por sus valiosas vidrieras que permiten el tenue paso de la luz inundando el espacio de suaves colores

Los ruidos, los olores de las comidas, la amabilidad de la gente, la brisa marina de su maravillosa bahía y la luz, sobretodo la luz, hicieron que pronto me sintiera como en casa. El primer fin de semana fuimos a las ruinas romanas de Tipaza a 60 km de Argel y ahí nos tocó vivir uno de los pocos inconvenientes de tener estatus diplomático en este país, pues para salir  de la provincia de Argel y por motivos de seguridad, hay que pedir permiso cuya concesión lleva aparejada el acompañamiento de una escolta, pero como queríamos ser positivos, le dijimos a nuestro chofer que mejor, que la escolta nos conduciría a los lugares más bonitos a visitar, y realmente tengo que decir que la ruinas romanas de Tipaza y los enterramientos cristianos situados en las proximidades, son algo realmente impresionante y maravilloso. Lo curioso es que si fuéramos turistas normales, podríamos viajar sin escolta y sin problemas, lo que demuestra que el peligro que antes existía en Argelia, ha desaparecido.

 

El trabajo en el instituto, conociendo poco a poco a todo su personal, y la puesta a punto de nuestro apartamento, me tuvieron entretenido las primeras semanas. En esos difíciles primeros días de adaptación al nuevo puesto, conté para facilitarme la puesta en marcha de mi apartamento: fontanería, antena parabólica, compras imprescindibles hasta la llegada a Argel de mis pertenencias, con la inestimable ayuda de Juan Manuel Corral, un andaluz de Ubrique (Cadiz), conserje de la Embajada de España, que aunque lleva casi 30 años en Argel, y a pesar de haberse casado un par de veces con dos mujeres argelinas, el aprendizaje de lenguas no es lo suyo. Sin embargo esto no le ha supuesto el más mínimo problema, pues ha creado una especie de creole, es decir, una lengua compuesta por un 70% de español, un 25% de francés y un 5% de árabe con la que se entiende con todo el mundo, y que produce de vez en cuando situaciones realmente cómicas, pues las conversaciones son a veces de un alto nivel y no hay argelino que se le resista y no le entienda. No obstante en ocasiones tiene “algún problemilla”, con los que él llama cabezas huecas como el nuevo técnico de televisión y antenas parabólicas que tenemos junto al edificio donde vivimos en la Avenida Coronel Bougara, en el céntrico barrio de El Biar. Reproduzco aquí parte de la conversación que mantuvo Juan Manuel con el técnico para explicarle que mi tarjeta de abonado se había borrado y que necesitaba que entrara en ella para ver lo que pasaba, pero que no se acordaba de cual era la contraseña de acceso:

Juan Manuel: Bonnes noches ajuya, comme estás tuá? (buenas noches hermano ¿Cómo estás?

Técnico: Comment? (¿Cómo?)

Juan Manuel: Pues sí que empezamos bien, este es un cabeza hueca que no entiende nada. Que comme estás tuá yo te he dit.

Técnico: Je ne comprends rien de tout (no comprendo nada de nada)

Juan Manuel: ¡Coño, pero si yo te parle correctamente en francais y árabe. ¿Es que tuá estés tonto?

Intervengo yo para explicarle el saludo de Juan Manuel.

Juan Manuel: Bien, nous queremos arregler la television de mon ami pero nous no sabemos el code de la tarjeta.

Técnico: Pardon monsieur, mais je ne vous comprends pas, laissez votre ami m´expliquer ce que vous voulez (no entiendo nada, deje que su amigo explique lo que usted quiere)

Juan Manuel: ¿Comme? Je parle perfectamente francais y si tu ne me entiendes pas es tu problema. Dime, donde est tu jefe? Él me comprend muy bien.

No hubo forma de que yo pudiera intervenir más, Juan Manuel no me dejó y con paciencia y repeticiones constantes, logró que el nuevo empleado de la tienda, comprendiera todo, entrara en mi cuenta, tras averiguar la contraseña de mi tarjeta de abonado y solucionara el problema. Cualquiera hubiera pensado que fue un milagro, pero yo que he estado con Juan Manuel con fontaneros, albañiles, técnicos de informática, he visto que todos le entienden, que sin hablar ni árabe ni francés, ha creado su propio creole, un lenguaje mediante el cual se comunica con todo el mundo y que le han hecho convertirse en el Angel de la Guarda de todos los españoles que llegamos a Argel. ¡Viva la gracia y picardía andaluza! que están en Argel perfectamente representadas por mi amigo Juan Manuel.

En los dos meses que llevo en este maravilloso país, en los que hemos realizado en colaboración con la Embajada de España un sinfín de actividades culturales, o la visita a la Fragata Numancia, integrada en una flotilla de la OTAN en el puerto de Argel, me ha permito conocer y habla personalmente con el Primer Ministro y el Ministro de Cultura de Argelia en el Salón Internacional del Libro de Argel (SILA) en el que hemos participado, lo que demuestra el interés que existe en Argelia por nuestro país.

No sé el tiempo que estaré aquí, pues tenía decidido que al acabar en Tokio me jubilaría, pero sea un año o sean los cinco que me permite este nuevo puesto, pienso disfrutarlos al máximo y tratar a través de la cultura que los argelinos y españoles se entiendan y comprendan mejor.

EL HUMOR DE ERNESTO

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