Poderoso caballero

Ramón Sánchez

 

Ramón Sánchez

A juzgar por lo visto en los últimos meses, no cabe la menor duda de que Paris Saint Germain y Manchester City son los máximos aspirantes a conquistar el título en la presente edición de la Champions, seguidos a cierta distancia por F. C. Barcelona y Juventus. Y no sólo porque franceses e ingleses tengan en sus filas a la mayoría de las grandes figuras mundiales, sino porque, en la fase clasificatoria, unos y otros han practicado el mejor fútbol, demostrando ser unos bloques poco menos que inexpugnables.

El dominio de estos dos conjuntos, no tiene demasiado secreto: se han hecho a golpe de talonario, gastando miles de millones de euros en los últimos tiempos. Los patrocinios del emir de Catar en el PSG y el emir de Abu Dhabi en el City, han puesto patas arriba el mercado futbolístico, elevando los precios de los jugadores hasta límites insospechados.

Sin embargo, unos y otros tienen que agradecer a los ‘buenos oficios’ del suizo Gianni Infantino el seguir en primera línea de la actualidad. Este melifluo personaje, que lleva mucho tiempo apareciendo, de una u otra forma, en todos los sorteos del fútbol internacional, fue presidente de la UEFA (Federación Europea) hasta 2016 y actualmente ocupa la presidencia de la FIFA (Federación Internacional)

 

Si en el fútbol hubiera un ápice de justicia, Paris Saint Germain y Manchester City habrían sido expulsados de la máxima competición europea. ¿La razón? Los múltiples chanchullos económicos en los que han estado inmersos y que no han recibido el castigo que merecían.

Infantino ha defendido siempre en público las reglas que buscan reducir la deuda de los clubes, pero en privado suele hacer la vista gorda y, trampeando, trampeando, ayudó a galos y británicos cuando estuvieron con problemas por el ‘fair play’ financiero.

Desde 2014, la UEFA aceptó que las dos entidades valoraran acuerdos de patrocinio por encima de lo que habían recomendado unos expertos independientes contratados por la propia Federación Europea. En este sentido, el PSG se pasó en cientos de millones de euros mientras que el City lo hizo en varias decenas.

Estos acuerdos con la UEFA permitieron que pudieran evitar las sanciones más duras. Unas sanciones que podían haber acarreado la expulsión de la Champions antes, incluso, de que el club parisino fichara a Neymar y Mbappé. No cabe duda de que las reuniones que, en secreto, mantuvo Infantino con el dueño del Paris y con Ferrán Soriano, director general del City, obraron el milagro.

Una demostración más de que el dinero mueve montañas. Ya dijo el genial Francisco de Quevedo y Villegas, aquello de “Poderoso caballero es don Dinero”

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