Esta no es mi Davis

Ramón Sánchez

 

Para cuando ustedes, amigos lectores, echen un vistazo a estas líneas, ya habrá pasado todo. La Caja Mágica madrileña habrá sido escenario de un espectáculo seudo deportivo inventado por el Grupo Kosmos, con el futbolista Gerard Piqué como cabeza visible, que bajo el acreditado reclamo de ‘Copa Davis’  puso en liza durante una semana a 18 selecciones nacionales de tenis y casi un centenar de jugadores.

No se puede negar que el mencionado Piqué es un águila para los negocios. Él fue quien consiguió el patrocinio de Rakunen para las camisetas del Fútbol Club Barcelona, y ahora ha visto una nueva mina de oro en el deporte de la raqueta. Así, con la excusa de que el anterior formato estaba en franca decadencia por el hecho de que, con unos calendarios demasiado recargados, gran parte de las primeras figuras eludían su participación en el prestigioso torneo, se le ocurrió, apoyado por un fuerte grupo económico, poner en marcha el torneo en una semana.

 

Sin embargo, no hay que llamarse a engaño. La competición nada tiene que ver con la tradicional Copa Davis. Durante 30 años, estuve siguiendo el discurrir del conjunto español en el torneo de la ensaladera y esto de ahora, qué quieren que les diga, me parece un engendro. Carece de la atmósfera y el ambiente que siempre tuvo la Davis, con el público local volcado en pos de su equipo, lo que convertía con frecuencia las canchas en un recinto futbolero, pero que tenía un encanto especial.

Como expuse al principio, la competición estaba un tanto de capa caída, pero que nadie piense que la intención de Piqué es convertirse en un salvador de la misma. El objetivo no es otro que el beneficio económico. Poderoso caballero es don Dinero. Los participantes se habrán repartido 15’3 millones de euros y Kosmos ha adquirido los derechos para los próximos 25 años, con la particularidad de que Madrid será sede de las dos primeras ediciones.

Por otra parte, Piqué aprovechó la ocasión para contratar la actuación de su esposa, Shakira, y, de paso, dar trabajo a dos tenistas españoles ya retirados: Albert Costa, director del Godó, como director del torneo y Galo Blanco como director deportivo. Así se asegura el interés de muchos estamentos relacionados con el tenis. Todo queda en casa.

La idea fue bien acogida en general por los tenistas, con excepción de Federer, que siempre se opuso, pero ello no ha servido para que en la capital de España se hayan dado cita los mejores.  Aparte del suizo, de los diez mejores del mundo, además de Nadal y Djokovic, sólo estuvieron el italiano Berrettini, el francés Monfils y el español Bautista. Por diversas causas, hubo muchos y grandes ausentes, como el griego Tsitsipas, el ruso Medvedev, el alemán Zverev,  el austriaco Thiem y el croata Cilic.

Aun así, lo más probable es que el torneo haya sido un éxito,  ya que en Madrid hay suficiente afición como para asegurar una gran asistencia. De todas formas, a la ATP o Asociación de Jugadores, la idea no le ha gustado nada (la Davis siempre estuvo tutelada por la Federación Internacional) y ya ha reaccionado con la organización de otro torneo similar: una especie de Copa Mundial por Equipos que se disputará en varias ciudades australianas del 3 al 12 de enero. El pulso está, pues, servido.

Lo cierto es que si Piqué quería hacer un torneo, podría haber puesto cualquier otro nombre al mismo, porque para mí, y me consta que para muchos, esta no es mi Davis.

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