“La Palanca” Opinión

Cómo debe ser el pueblo ideal para mayores, niños y personas vulnerables.

Echamos un vistazo a las condiciones que nuestro municipio debe brindar a los ciudadanos para una vida diaria sin barreras ni dificultades añadidas.

Como cada mañana, nos levantamos, nos preparamos para nuestras tareas diarias: ir a trabajar, a comprar…vivir. Personalmente, puedo decir que lo hago desde una posición privilegiada, para mí, la vida aún no tiene obstáculos.

Sin embargo, aunque para muchos de nosotros el día a día no supone mayor dificultad, la realidad es que no es una posición extrapolable al resto de ciudadanos.

Pensemos en algunos grupos de personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad, en los niños y niñas, ancianos y ancianas o personas con discapacidad; para ellos la rutina puede suponer un auténtico desafío, más aún, si las Administraciones Públicas no ponen su atención en paliar y solventar sus necesidades.

De acuerdo con lo anterior, son las instituciones públicas, en este caso, los Ayuntamientos, los que han de garantizar mínimamente la seguridad para el conjunto de la ciudadanía y velar por la garantía de sus derechos.

Es por ello, que cuando nos preguntamos cómo sería un municipio ideal, debemos responder, que el municipio ideal  sería aquel en el que todas las personas puedan disfrutar de su rutina, de su vida, sin temer a encontrar limitaciones a su actividad.

Un municipio ideal, en primer lugar, ha de contar con una infraestructura adecuada para el tránsito de ciudadanos. Hay una serie de elementos básicos y esenciales que han de guíar el diseño de nuestras ciudades, por ejemplo, un acerado ancho, sin obstáculos ni barreras arquitectónicas, con una adecuada solería que cuente con un correcto mantenimiento, señalización en relieve para personas con visibilidad reducida, rampas que den acceso a las distintas vías, semáforos sonoros y, por supuesto, todo esto con una corecta iluminaria, tanto en cantidad como en intensidad. Estos elementos, tan sencillos, aumentanen gran medida la seguridad de nuestra vía pública.

En segundo lugar, nuestro municipio ideal debe contar con un ocio de calidad y unas correctas instalaciones para los vecinos y vecinas, tanto para grandes como pequeños.

El fomento y desarrollo de actividades culturales, de entretenimiento, de aprendizaje, garantizan un mayor nivel de felicidad y progreso social y económico.

Coincidiremos en que un espacio común de encuentro para ello son los parques públicos, esos lugares de recreo que pueden acoger a una multitud, que nos ofrecen un respiro.

Qué mejor que sean agradables y vistosos, que cuenten con espacios verdes, sombras, fuentes, áreas de actividades como columpios para nuestros niños o pistas deportivas, zonas de paseo, áreas de descanso, espacios para fiestas y eventos culturales…

En definitiva, qué puede haber mejor que encontrar un municipio confortable, donde divertirse y disfrutar con seguridad, un municipio lleno de vida y alegría, a fin de cuentas, un entorno agradable, seguro y respetuoso con sus todos sus ciudadanos, ese es el municipio ideal.

Antonio Rodríguez